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En el pasaje de Juan 3:14, Jesús habla de la necesidad de que el Hijo del Hombre sea «elevado». Este término «Hijo del Hombre» es único en la forma en que Jesús se refiere a sí mismo y tiene un significado profundo en su ministerio. Contextualmente, este pasaje forma parte de una conversación entre Jesús y Nicodemo, un fariseo y líder religioso de la época. En esta conversación, Jesús busca transmitir la importancia de su sacrificio en la cruz y su exaltación como el único mediador entre Dios y los hombres.
Significado del término «Hijo del Hombre»
Antes de profundizar en el contexto de Juan 3:14, es importante comprender el significado del término «Hijo del Hombre». A lo largo de los evangelios, Jesús se refiere a sí mismo como el «Hijo del Hombre» en diferentes ocasiones. Este título tiene una doble connotación tanto humana como divina. Por un lado, indica la humanidad de Jesús, su identificación con la humanidad y su papel como el representante de la raza humana ante Dios. Por otro lado, señala su divinidad y su conexión directa con el Padre Celestial.
Jesús utiliza este término para enfatizar su papel mesiánico y su misión redentora en el mundo. Además, su uso del término «Hijo del Hombre» también apunta a su autoridad y poder sobre el reino de Dios. A través de esta designación, Jesús revela su identidad como el Mesías prometido, el Ungido de Dios, y el juez final de toda la humanidad.
Contexto de Juan 3:14 en el ministerio de Jesús
El pasaje de Juan 3:14 se encuentra dentro del relato del encuentro entre Jesús y Nicodemo. Nicodemo, un fariseo y líder religioso, busca a Jesús de noche para discutir temas espirituales. Durante esta conversación, Jesús enseña a Nicodemo sobre la necesidad de nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios.
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Es dentro de este contexto que Jesús habla de ser «elevado», una referencia a su crucifixión en la cruz. Él explica que, al igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, también el Hijo del Hombre debe ser levantado. Esta referencia a la serpiente de bronce en el desierto despierta la curiosidad y el interés de Nicodemo, ya que este relato era bien conocido en la tradición judía.
La simbología de Moisés levantando la serpiente de bronce
Para entender el significado de Jesús siendo levantado en la cruz, es importante analizar la simbología detrás del relato de Moisés levantando la serpiente de bronce en el desierto. Este evento se registra en Números 21:4-9, cuando los israelitas se quejan contra Dios y son castigados con serpientes venenosas.
Ante la angustia y muerte causada por las serpientes, el pueblo clama a Moisés para que interceda por ellos. Dios instruye a Moisés a hacer una serpiente de bronce y levantarla en un poste, y todo aquel que mire hacia ella será sanado y vivirá. Aquí, la serpiente de bronce se convierte en un símbolo de salvación y curación para el pueblo de Israel.
La comparación entre la serpiente de bronce y Jesús siendo levantado en la cruz
En Juan 3:14, Jesús establece una comparación directa entre la serpiente de bronce levantada por Moisés y su propia crucifixión. Así como el pueblo de Israel encontró salvación y vida al mirar hacia la serpiente de bronce, todos los que miran hacia Jesús en fe encuentran salvación y vida eterna.
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La serpiente de bronce levantada por Moisés simboliza el pecado y su consecuencia, la muerte. Del mismo modo, la crucifixión de Jesús representa la victoria sobre el pecado y la muerte, proporcionando salvación y vida eterna a todos los que creen en Él. Jesús toma sobre sí mismo el castigo por nuestros pecados, ofreciendo una solución definitiva y eterna a la condición caída del ser humano.
La necesidad del levantamiento de Jesús para nuestra salvación
La afirmación de Jesús en Juan 3:14 de que el Hijo del Hombre debe ser levantado revela la necesidad de su sacrificio en la cruz para nuestra salvación. El pecado separa al ser humano de Dios y conduce a la muerte espiritual. Sin embargo, Jesús, al ser levantado, nos ofrece un camino para ser reconciliados con Dios y recibir vida eterna.
El levantamiento de Jesús en la cruz representa el amor, la gracia y la misericordia de Dios hacia la humanidad. A través de su sacrificio, Jesús nos libra del poder destructor del pecado y nos ofrece la oportunidad de tener una relación restaurada con Dios. Su muerte y resurrección abren las puertas del cielo para todos los que creen en Él y depositan su confianza en su obra redentora.
El impacto del levantamiento de Jesús en su resurrección y ascensión
El levantamiento de Jesús en la cruz no solo incluye su muerte, sino también su resurrección y ascensión. Después de ser crucificado, Jesús resucita de entre los muertos al tercer día, demostrando su poder sobre la muerte y la victoria sobre el pecado.
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Posteriormente, Jesús asciende al cielo, siendo elevado a una posición de honor y gloria a la diestra del Padre. Su ascensión confirma su autoridad como el Hijo de Dios y prepara el camino para la venida del Espíritu Santo. Esta exaltación de Jesús es la culminación de su obra redentora y nos asegura que él es el único mediador entre Dios y los hombres.
La exaltación de Jesús como el único por encima de todas las cosas
La exaltación de Jesús como el único por encima de todas las cosas es un tema recurrente en las enseñanzas del Nuevo Testamento. Jesús es exaltado como el Señor de señores y el Rey de reyes, teniendo autoridad sobre toda la creación.
En Filipenses 2:9-11 se nos dice que Dios exaltó a Jesús por encima de todo nombre, para que en su nombre se doble toda rodilla y se confiese que él es Señor, para gloria de Dios Padre. Esta exaltación es un testimonio de su divinidad y señala que solo a través de Jesús podemos encontrar la salvación y la vida eterna.
Nuestra respuesta al levantamiento de Jesús: arrepentimiento y fe
Ante la realidad del levantamiento de Jesús en la cruz y su exaltación como el único mediador, surge la pregunta de cómo debemos responder a esta obra redentora. La respuesta se encuentra en el propio mensaje de Jesús: arrepentimiento y fe.
El arrepentimiento implica reconocer nuestros pecados, sentir un profundo pesar por ellos y volverse hacia Dios en busca de su perdón y reconciliación. La fe, por otro lado, es confiar en Jesús como nuestro salvador personal y depender completamente de su obra en la cruz para nuestra salvación.
Esta respuesta de arrepentimiento y fe es esencial para recibir los beneficios del levantamiento de Jesús. Sin arrepentimiento, no podemos experimentar el perdón y la liberación del pecado. Sin fe, no podemos entrar en una relación salvadora con Dios. Es a través de nuestra respuesta personal a Jesús que recibimos la gracia y la vida eterna ofrecida en su levantamiento.
La importancia de mirar a Jesús para ser salvados
En Juan 3:14, Jesús compara su levantamiento en la cruz con la serpiente de bronce levantada por Moisés. La clave para recibir sanidad y vida eterna en el relato del Antiguo Testamento era mirar a la serpiente de bronce. De manera similar, Jesús nos insta a mirar hacia él para ser salvados.
Mirar a Jesús implica más que simplemente creer en su existencia o en sus enseñanzas. Significa poner nuestra confianza en él como nuestro salvador y dependiendo de él para nuestra salvación. Es mirar con fe hacia la cruz y reconocer que solo a través de su sacrificio podemos tener comunión con Dios.
En Hebreos 12:2 se nos anima a fijar nuestra mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Al mirar a Jesús, encontramos el perdón, la gracia y la vida eterna que anhelamos.
Conclusiones y aplicaciones prácticas del pasaje Juan 3:14
El pasaje de Juan 3:14 nos enseña la necesidad de que el Hijo del Hombre sea «elevado», refiriéndose a la crucifixión, resurrección y ascensión de Jesús. Su levantamiento en la cruz tiene un significado profundo y simbólico, y es la base de nuestra salvación y vida eterna.
En respuesta a esta obra redentora de Jesús, debemos contar con un corazón arrepentido y una fe confiada en su sacrificio. Solo a través de nuestra respuesta personal a Jesús y de mirar hacia él en fe, podemos recibir la salvación y experimentar la vida eterna que tanto anhelamos.
Aplicar este pasaje a nuestra vida diaria implica vivir conscientes de la obra de Jesús en la cruz y dar a conocer su mensaje a otros. También implica depender completamente de Jesús en todas las áreas de nuestra vida y fijar nuestra mirada en él como el autor y consumador de nuestra fe.
Conclusivamente, Juan 3:14 nos recuerda la importancia de Jesús siendo levantado en la cruz y cómo esto tiene un impacto directo en nuestra vida y salvación. ¡Que podamos responder a su levantamiento con corazones arrepentidos y fe profunda, mirando a Jesús como nuestro único salvador y Señor!