Amar a Dios por encima de todo (Lucas 14:26)

¡Descubre la sabiduría eterna de una manera divertida y accesible!.

Haz clic en la imagen para obtener la Biblia para niños ilustrada, una versión especial que hará que los más pequeños se enamoren de las historias divinas.


Biblia completa ilustrada para niños

En Lucas 14:26, Jesús enseña una verdad radical que puede resultar difícil de entender a primera vista. Él dice: «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:26, RV60). Estas palabras suenan extremas y pueden causar confusión, pero es importante entender el verdadero significado de lo que Jesús está comunicando en este versículo. En este artículo, exploraremos el contexto y la enseñanza de Jesús en Lucas 14:26, el significado del término «odiar» en este contexto, la importancia de priorizar a Dios por encima de nuestras familias, el valor de renunciar a todo por Jesús y seguirlo con compromiso, el desafío de enfrentar la persecución o el rechazo familiar por la fe, las bendiciones y recompensas prometidas por Dios a quienes le aman sobre todas las cosas, y concluiremos con un llamado a amar a Dios por encima de todo, basado en Lucas 14:26.

La enseñanza de Jesús en Lucas 14:26

En Lucas 14:26, Jesús está hablando a una gran multitud de personas que lo seguían. Él les dice que si alguien quiere ser su discípulo, debe estar dispuesto a odiar a su padre, madre, esposa, hijos, hermanos, hermanas e incluso su propia vida. A primera vista, estas palabras pueden parecer muy duras y difíciles de aceptar. Sin embargo, al mirar más de cerca el contexto y el mensaje general de Jesús, podemos entender mejor lo que realmente está diciendo.

Jesús no está enseñando a sus seguidores a tener odio y resentimiento hacia sus seres queridos. Él está usando un lenguaje exagerado para enfatizar la importancia de poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Jesús nos llama a tener una relación con Dios tan profunda y comprometida que nuestra devoción a Él debería sobrepasar cualquier otra lealtad o afecto, incluso hacia nuestras familias más cercanas.

Significado del término «odiar» en este contexto

Es importante entender que el término «odiar» en este contexto no se refiere a un sentimiento emocional de aversión o resentimiento hacia nuestros seres queridos. En lugar de eso, debemos interpretarlo como una expresión de preferencia. Cuando Jesús dice que debemos «odiar» a nuestra familia, está diciendo que debemos priorizar nuestra relación con Dios por encima de cualquier otra relación terrenal. Es un llamado a amar y buscar a Dios de tal manera que todas nuestras otras lealtades y afectos se vean en comparación como «odio» en comparación con nuestro amor y devoción a Él.

Tal vez te interesaAndar en el Espíritu y su impacto en tu vidaAndar en el Espíritu y su impacto en tu vida

Esta enseñanza de Jesús no es una excusa para el abuso o la negligencia hacia nuestras familias. Jesús mismo nos ordena amar a nuestros padres y cuidar de ellos (Mateo 15:4-6). Nuestro amor y servicio a Dios no deben ser una excusa para descuidar o dañar a nuestros seres queridos, sino más bien una oportunidad para amarlos y servirles de una manera que honre a Dios.

Priorizar a Dios por encima de nuestras familias

Cuando Jesús dice que debemos odiar a nuestra familia por Él, no está pidiendo que dejemos de amar a nuestros padres, hijos, hermanos o hermanas. Más bien, nos está llamando a dar a Dios el primer lugar y a hacer de nuestra relación con Él la prioridad número uno en nuestras vidas.

Nuestras relaciones familiares son importantes y valiosas, pero si las ponemos por encima de nuestra relación con Dios, estamos cometiendo un error. Si amamos a nuestros seres queridos más que a Dios, corremos el riesgo de convertirnos en ídolos para ellos y poner su aprobación y amor por encima de la voluntad de Dios. Además, cuando priorizamos a Dios, nuestro amor y servicio hacia nuestras familias estarán basados en principios divinos y serán más fuertes y duraderos.

Es importante recordar que Jesús mismo vivió esta enseñanza. A lo largo de su ministerio, Jesús tomó decisiones y actuó de manera que a veces fue malinterpretado o incluso rechazado por su propia familia (Marcos 3:31-35). Sin embargo, Jesús siempre puso la voluntad de Dios por encima de cualquier otro compromiso terrenal, incluso si eso significaba enfrentar la incomodidad o el rechazo de sus seres queridos.

Tal vez te interesaApagar al Espíritu Santo: 1 Tesalonicenses 5:19Apagar al Espíritu Santo: 1 Tesalonicenses 5:19

Renunciar a todo por Jesús y seguirlo con compromiso

En Lucas 14:33, Jesús dice: «Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:33, RV60). Jesús nos llama a renunciar a todo por Él y seguirlo con pleno compromiso. Esto no significa que debamos abandonar todas nuestras posesiones materiales y vivir en la pobreza. Más bien, implica un corazón dispuesto a dejarlo todo en manos de Dios y a someternos a Su voluntad en todas las áreas de nuestra vida.

Cuando amamos a Dios por encima de todas las cosas, estamos dispuestos a renunciar a cualquier cosa que pueda convertirse en un obstáculo en nuestra relación con Él. Esto incluye nuestras posesiones, nuestros deseos personales y nuestras ambiciones terrenales. Renunciar a todo por Jesús implica someter nuestros planes y sueños a Su liderazgo y estar dispuestos a seguirlo a donde Él nos guíe, incluso si eso significa abandonar comodidades y comodidades terrenales.

El desafío de enfrentar la persecución o el rechazo familiar por la fe

A veces, cuando decidimos amar a Dios por encima de todo, enfrentamos la persecución o el rechazo de nuestros seres queridos. No todos comprenderán o apoyarán nuestra fe y nuestra devoción a Jesús. Jesús lo advierte en Mateo 10:34-36: «No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos de cada uno serán los de su casa».

Este pasaje nos muestra que seguir a Jesús puede llevar a la división en nuestras relaciones familiares. Algunas personas pueden no entender o aceptar nuestra fe y pueden rechazarnos o perseguirnos por ello. Sin embargo, en estos momentos de dificultad, debemos recordar que nuestra lealtad es a Dios y que Él nos dará la fuerza y el consuelo para enfrentar cualquier desafío que se nos presente.

Tal vez te interesaAprende a confiar: Dios tiene el control de todo en tus reflexionesAprende a confiar: Dios tiene el control de todo en tus reflexiones

Aunque es doloroso enfrentar el rechazo o la persecución familiar, podemos confiar en que Dios nos sostendrá y nos recompensará por nuestra fidelidad a Él. Jesús nos promete en Mateo 5:11-12: «Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros».

Las bendiciones y recompensas prometidas por Dios a quienes le aman sobre todas las cosas

Dios es un Padre amoroso que promete bendiciones y recompensas a aquellos que le aman por encima de todas las cosas. Jesús dice en Lucas 14:27: «Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo» (Lucas 14:27, RV60). Tomar nuestra cruz significa estar dispuestos a soportar dificultades y sufrimientos por amor a Jesús y a Su reino.

Aunque enfrentemos desafíos y pruebas en nuestra vida por seguir a Jesús, podemos estar seguros de que Dios está con nosotros y nos recompensará abundantemente. Jesús dice en Mateo 19:29: «Y todo aquel que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna».

Las bendiciones y recompensas que Dios nos promete no solo son para la vida eterna, sino también para esta vida. Cuando amamos a Dios por encima de todas las cosas, experimentamos su paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7), su provisión en todas nuestras necesidades (Filipenses 4:19), su protección y cuidado constante (Salmo 91:14-16), y su guía y dirección en cada paso que damos (Proverbios 3:5-6).

Conclusión y llamado a amar a Dios por encima de todo (Lucas 14:26)

En Lucas 14:26, Jesús nos llama a amar a Dios por encima de todo, incluso por encima de nuestras familias más cercanas. Esto no significa que debemos odiar emocionalmente a nuestros seres queridos, sino que debemos tener una lealtad y devoción total a Dios, que sobrepase cualquier otra relación terrenal.

Cuando amamos a Dios por encima de todo, estamos dispuestos a renunciar a todo por Él, a seguirlo con pleno compromiso y a enfrentar cualquier desafío o rechazo que podamos enfrentar por nuestra fe. A cambio, Dios nos promete bendiciones y recompensas tanto en esta vida como en la venidera.

Es un llamado desafiante, pero uno que vale la pena responder. Amar a Dios por encima de todo no es solo una forma de vida más significativa y satisfactoria, sino una oportunidad de experimentar el amor, la gracia y el poder sobrenatural de nuestro Padre celestial.

Entonces, ¿estás dispuesto a amar a Dios por encima de todo? ¿Estás dispuesto a renunciar a todo por Jesús y seguirlo con pleno compromiso? Si es así, recuerda que no estás solo. Dios está contigo en cada paso del camino, fortaleciéndote, guiándote y recompensándote por tu fidelidad.

Así que desafío a cada uno de nosotros a hacer de Lucas 14:26 nuestra guía y nuestro lema. Que nuestro amor y devoción a Dios sea tan profundo y comprometido que todo lo demás en nuestras vidas sea eclipsado por la grandeza de nuestro amor por Él. Y que nuestras familias, amigos y el mundo vean en nosotros un testimonio vivo del poder transformador de nuestro amor a Dios por encima de todas las cosas. AMÉN.

¡Descubre la sabiduría eterna de una manera divertida y accesible!.

Haz clic en la imagen para obtener la Biblia para niños ilustrada, una versión especial que hará que los más pequeños se enamoren de las historias divinas.


Biblia completa ilustrada para niños