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En la Biblia, el Evangelio es presentado como la buena noticia de la salvación a través de Jesucristo. Pero, ¿qué es realmente el Evangelio según la Biblia? En este artículo exploraremos el significado y los fundamentos del verdadero Evangelio, así como su importancia en la vida del hombre.
¿Qué es el Evangelio según la Biblia?
El término «Evangelio» deriva del griego «euangélion», que significa «buena noticia» o «mensaje de alegría». En el contexto bíblico, el Evangelio se refiere específicamente al mensaje de salvación ofrecido por Dios a la humanidad a través de Jesucristo.
El Evangelio según la Biblia revela que el hombre es pecador por naturaleza y está separado de Dios debido a su pecado. El pecado ha corrompido la relación entre el hombre y su Creador, y ha traído consigo las consecuencias del juicio y la condenación eterna.
Sin embargo, el Evangelio proclama que Dios, en Su amor y misericordia, ha provisto un remedio para la redención del hombre. Este remedio es Jesucristo, quien vino al mundo para morir en la cruz, ser sepultado y resucitar al tercer día. A través de Su sacrificio, Jesús pagó el precio de nuestros pecados y nos ofrece reconciliación con Dios.
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El significado del verdadero Evangelio
El verdadero Evangelio no es simplemente una serie de doctrinas o creencias religiosas. Es el mensaje que cambia radicalmente la vida de aquellos que lo reciben. El significado del verdadero Evangelio radica en la transformación que produce en el corazón y la vida del creyente.
Al recibir el Evangelio, el pecador es perdonado de sus pecados y hecho justicia delante de Dios. Esta justificación es el acto legal de Dios por el cual libera al creyente de cualquier culpa o condenación, y lo declara «justo» sobre la base de la obra redentora de Jesucristo.
Además, el Evangelio implica la regeneración del creyente, que es el proceso de ser hecho nueva creación en Cristo. El Espíritu Santo obra en el corazón del creyente, renovando su mente, transformando su carácter y capacitándolo para vivir una vida de obediencia a Dios.
Los fundamentos del verdadero Evangelio
Los fundamentos del verdadero Evangelio están arraigados en las verdades reveladas en la Biblia. Estos fundamentos incluyen la realidad del pecado del hombre, la muerte de Cristo en la cruz, Su sepultura y Su resurrección.
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En primer lugar, la Biblia nos enseña que todos los hombres han pecado y están separados de Dios. El pecado no es solo la comisión de actos inmorales, sino también la inclinación perversa e egoísta del corazón humano. Desde Adán y Eva, la humanidad ha estado bajo el poder del pecado y sufrirá las consecuencias eternas del juicio divino.
Sin embargo, a pesar de nuestra condición pecaminosa, Dios, en Su amor y misericordia, envió a Su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados. La muerte de Cristo en el Calvario fue un acto redentor supremo, donde Él tomó sobre sí mismo el castigo que merecíamos y nos reconcilió con Dios.
Pero la obra de la salvación no terminó en la cruz. Jesús fue sepultado y al tercer día resucitó de entre los muertos, demostrando Su poder sobre el pecado y la muerte. Su resurrección es una evidencia contundente de que Él es el Hijo de Dios y que Su obra redentora es efectiva para aquellos que creen en Él.
La necesidad del Evangelio en la vida del hombre
La necesidad del Evangelio en la vida del hombre es algo innegable. El pecado ha corrompido todas las áreas de nuestra existencia: nuestras relaciones, nuestra moralidad, nuestra espiritualidad, etc. Estamos espiritualmente muertos, viviendo alejados de Dios y sin esperanza de vida eterna.
Tal vez te interesaEl verdadero significado de pelear la buena batalla, según PabloSin embargo, a través del Evangelio, Dios ofrece una nueva vida a aquellos que creen. La buena noticia de la salvación es la única manera de satisfacer la profunda necesidad espiritual del hombre y restaurar la relación rota entre Dios y el ser humano.
El Evangelio nos recuerda que no podemos salvarnos a nosotros mismos. No hay obras, rituales o esfuerzos humanos que puedan adquirir la salvación. Solo en Jesucristo encontramos la respuesta a nuestra necesidad más profunda.
La salvación a través de Jesucristo: muerte, sepultura y resurrección
La salvación a través de Jesucristo es el corazón mismo del Evangelio. A través de Su muerte en la cruz, Él pagó el precio de nuestros pecados y nos reconcilió con Dios. Su sepultura representa la realidad y la certeza de Su muerte, mientras que Su resurrección demuestra Su victoria sobre el pecado y la muerte.
El mensaje del Evangelio nos enseña que Jesucristo es el único camino hacia la salvación. No hay otro nombre dado a los hombres bajo el cielo mediante el cual podamos ser salvos. Jesús dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6).
El pecado del hombre y su separación de Dios
El pecado del hombre es una realidad innegable y una de las principales razones por las que necesita el Evangelio. La Biblia nos enseña que todos hemos pecado y que estamos separados de Dios debido a nuestro pecado.
El pecado no solo es la transgresión de la ley de Dios, sino también una condición inherente en cada ser humano. Desde el momento en que nacemos, ya estamos en una posición de pecado y nos inclinamos hacia el mal. Esto nos separa de la santidad y la perfección de Dios.
El pecado también nos conduce a la muerte espiritual, que es la separación eterna de Dios. Dado que Dios es santo y justo, no puede tener comunión con el pecado. Como resultado, estamos destinados a la condenación eterna y al juicio divino.
El remedio divino para la redención del hombre
Ante la realidad del pecado y la separación de Dios, necesitamos urgentemente un remedio divino. La buena noticia es que Dios ha provisto ese remedio en Jesucristo. En Su amor y misericordia, Dios envió a Su Hijo a morir en nuestro lugar, para que podamos ser salvos.
El sacrificio de Jesús en la cruz es el único medio por el cual podemos ser reconciliados con Dios. Por medio de la fe en Su obra redentora, nuestros pecados son perdonados y somos justificados delante de Dios. Jesús pagó el precio que nosotros nunca podríamos pagar, liberándonos del poder del pecado y trayéndonos vida eterna.
La buena noticia es que el remedio divino está disponible para todos. Dios desea que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. No importa cuán grande o horrendo haya sido tu pecado, el Evangelio ofrece el perdón y la reconciliación con Dios.
La fe en Cristo como camino hacia la salvación
La fe en Cristo es el medio por el cual recibimos la salvación ofrecida por el Evangelio. La Biblia nos enseña que la fe es el acto de confiar y depender completamente de Jesús como nuestro Salvador y Señor.
La fe en Cristo implica reconocer nuestra necesidad de salvación, confiar en Su sacrificio en la cruz como suficiente para pagar por nuestros pecados y entregarnos a Él como nuestro Señor y guía. Es un acto tanto intelectual como personal, que involucra nuestra mente, corazón y voluntad.
La fe en Cristo no es simplemente creer intelectualmente en la existencia de Jesús o en los hechos históricos de Su muerte y resurrección. Es un compromiso personal y vital de entregar nuestra vida a Él y seguirle en obediencia y amor.
A través de la fe en Jesús, somos justificados delante de Dios y recibimos el don de la vida eterna. Nuestra relación con Dios es restaurada y nos convertimos en hijos adoptivos de Dios, herederos de todas Sus promesas.
La transformación del corazón y la vida del creyente
La fe en Cristo produce una transformación profunda en el corazón y la vida del creyente. Cuando somos salvos, no solo recibimos el perdón de nuestros pecados, sino también el Espíritu Santo, quien nos capacita para vivir una vida de santidad y obediencia a Dios.
El Espíritu Santo obra en nosotros, renovando nuestra mente y transformando nuestro carácter. Él nos ayuda a vencer el pecado y caminar en la victoria que Jesucristo nos ha dado. Nuestra manera de pensar, nuestras actitudes y nuestras acciones son transformadas por el poder de Dios.
La transformación que experimentamos no es algo que logramos por nuestros propios esfuerzos, sino por la obra del Espíritu Santo en nosotros. Es un proceso continuo de crecimiento espiritual donde somos conformados a la imagen de Cristo.
La gracia de Dios como fundamento de la salvación
La gracia de Dios es el fundamento mismo de la salvación ofrecida por el Evangelio. No podemos salvarnos a nosotros mismos ni merecer la salvación por nuestras obras o méritos. Es solo por la gracia inmerecida de Dios que somos salvos.
La gracia de Dios es Su favor y misericordia hacia nosotros, a pesar de nuestra pecaminosidad. Por Su gracia, Dios provee el camino para nuestra salvación y nos capacita para vivir una vida de acuerdo a Su voluntad.
La gracia de Dios es un regalo gratuito que se recibe solo a través de la fe en Jesucristo. No podemos ganarla ni merecerla, sino que es un acto de amor y misericordia de parte de Dios. Es un recordatorio constante de nuestra dependencia total de Él.
La relación entre buenas obras y la respuesta a la salvación
La relación entre las buenas obras y la respuesta a la salvación es un tema importante en el Evangelio. La Biblia nos enseña que las buenas obras son el resultado natural de la salvación, pero no son el medio para obtenerla.
Cuando somos salvos por la gracia de Dios, somos creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras. Las buenas obras son el fruto de nuestra fe y el testimonio visible de nuestra relación con Dios. Son evidencia de que hemos sido transformados por el poder del Evangelio.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que nuestras buenas obras no nos salvan ni nos hacen merecedores de la salvación. La salvación es un don de Dios que recibimos por medio de la fe en Jesucristo. Nuestras buenas obras son una respuesta de gratitud y obediencia a lo que Dios ha hecho por nosotros.
También es importante destacar que nuestras buenas obras no pueden ser motivo de orgullo o autosuficiencia. No podemos confiar en nuestras obras para nuestra salvación, sino solo en la obra redentora de Jesucristo en la cruz.
Conclusión: Vivir y compartir el verdadero Evangelio según la Biblia
El Evangelio según la Biblia es la buena noticia de que Dios salva a los pecadores a través de Jesucristo. El hombre es pecador por naturaleza y está separado de Dios, pero Dios ha provisto el remedio para nuestra redención.
La salvación se encuentra solo en Cristo Jesús, quien murió en la cruz, fue sepultado y resucitó al tercer día. Al creer en Él, somos perdonados de nuestros pecados, justificados delante de Dios y recibimos vida eterna.
El verdadero Evangelio transforma el corazón y la vida del creyente, produciendo una nueva naturaleza y un deseo de vivir en obediencia a Dios. La gracia de Dios es el fundamento de nuestra salvación, y nuestras buenas obras son una respuesta de gratitud y devoción a lo que Dios ha hecho por nosotros.
Como creyentes, tenemos el privilegio y la responsabilidad de vivir y compartir el verdadero Evangelio según la Biblia. Debemos ser testigos de la gracia de Dios en nuestras vidas y proclamar la buena noticia de la salvación a todos los hombres, para que también ellos puedan experimentar la transformación que solo Cristo puede dar.
Que el Evangelio sea el centro de nuestras vidas y el mensaje que llevamos a un mundo necesitado. En Jesucristo encontramos la esperanza, la vida eterna y la verdadera felicidad. ¡Gloria a Dios por el verdadero Evangelio según la Biblia!