Diferencia entre el diezmo y la ofrenda: ¿Cuál es la distinción clave?

      En la práctica de la fe cristiana, uno de los temas que a menudo genera preguntas e interrogantes es la diferencia entre el diezmo y las ofrendas. Ambos términos se utilizan comúnmente en el ámbito religioso, pero ¿cuál es la distinción clave entre ellos? ¿Qué dice la Biblia al respecto? En este extenso artículo, exploraremos estos conceptos en detalle, analizando su significado, su propósito y su aplicación en la vida diaria de los creyentes. Acompáñenos en este viaje de descubrimiento mientras desentrañamos las diferencias entre el diezmo y las ofrendas.

¿Qué es el diezmo?

      El diezmo se define como una décima parte de los ingresos o de los frutos de la tierra que se dan a la iglesia o a una causa benéfica. Esta práctica tiene sus raíces en la Biblia, donde se menciona en varios pasajes del Antiguo Testamento. En la cultura judía, el diezmo se consideraba un mandamiento divino y se usaba para financiar el sostenimiento del sacerdocio y las necesidades del Templo.

      La palabra «diezmo» deriva del latín «decimus», que significa décimo. En la Biblia, encontramos referencias al diezmo en el libro de Levítico, donde se establece que los israelitas deben dar la décima parte de sus ingresos y de los productos de la tierra al Señor. Por ejemplo, en Levítico 27:30 se dice: «El diezmo de la tierra, ya sea de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es apartado al Señor».

      Es importante destacar que el diezmo no se limita únicamente a los ingresos monetarios, sino que abarca cualquier tipo de ganancia o beneficio. Incluye el dinero ganado, las cosechas de la tierra, el ganado y otras posesiones materiales. La práctica del diezmo es una forma de reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios y de devolverle una parte de ello como expresión de gratitud y adoración.

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¿Qué son las ofrendas?

      Las ofrendas, por otro lado, se refieren a donaciones adicionales y voluntarias que los creyentes hacen más allá del diezmo. A diferencia del diezmo, las ofrendas no tienen una cantidad o un porcentaje específico establecido. Pueden ser de cualquier cantidad y se dan según la capacidad y el deseo de cada persona.

      Las ofrendas son una expresión de generosidad y amor por Dios y por los demás. Pueden ser donaciones monetarias, bienes materiales o servicios prestados. Las ofrendas pueden ser dirigidas a diferentes propósitos, como el sostenimiento de la iglesia, la ayuda a los necesitados, la obra misionera, la construcción de instalaciones religiosas, entre otros.

      En la Biblia, encontramos varios ejemplos de ofrendas realizadas por los creyentes. En el Nuevo Testamento, Pablo escribe en su carta a los Corintios: «Cada uno dé según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre» (2 Corintios 9:7). Esta declaración enfatiza la importancia de la actitud y del corazón al dar, mostrando que las ofrendas deben ser dadas voluntariamente y con gratitud hacia Dios.

¿Cuál es la diferencia clave entre el diezmo y las ofrendas?

      La diferencia clave entre el diezmo y las ofrendas radica en su naturaleza y en su propósito. Mientras que el diezmo se refiere a una práctica específica de dar el 10% de los ingresos, las ofrendas son donaciones adicionales y voluntarias que se dan más allá del diezmo. El diezmo tiene un carácter más obligatorio, ya que se basa en un mandamiento divino, mientras que las ofrendas son una expresión de amor y gratitud hacia Dios y hacia los demás.

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      Otra diferencia importante es que el diezmo está destinado a cubrir las necesidades del sacerdocio y los gastos relacionados con el culto religioso, mientras que las ofrendas tienen un propósito más amplio y pueden destinarse a diferentes causas benéficas o a la expansión de la obra de Dios. El diezmo es una parte fija y establecida de los ingresos, mientras que las ofrendas son una expresión de generosidad y amor hacia Dios y hacia los demás.

¿Qué dice la Biblia sobre el diezmo y las ofrendas?

      La Biblia menciona tanto el diezmo como las ofrendas en varios pasajes, y proporciona pautas y principios sobre cómo dar. En el Antiguo Testamento, el diezmo se menciona en Levítico 27:30, donde se establece que los israelitas deben dar la décima parte de sus ingresos y de los productos de la tierra. También encontramos referencias al diezmo en el libro de Números y en el libro de Malaquías, donde se habla de la maldición por no cumplir con esta práctica.

      En el Nuevo Testamento, Jesús menciona el diezmo en su enseñanza, pero también resalta la importancia de la justicia y la misericordia. En Mateo 23:23, Jesús critica a los fariseos por enfocarse únicamente en el diezmo y descuidar los aspectos más importantes de la ley: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe».

      En cuanto a las ofrendas, Pablo enseña en varias de sus cartas sobre la importancia de dar con generosidad y alegría. En 2 Corintios 9:6-7, dice: «Pero esto digo: El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre».

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      Estas citas bíblicas nos muestran que el diezmo y las ofrendas son prácticas importantes en la fe cristiana, pero también enfatizan la necesidad de tener una actitud correcta y un corazón generoso al dar.

¿Por qué algunos cristianos todavía practican el diezmo?

      Aunque el diezmo no es obligatorio para los cristianos hoy en día, todavía hay muchos creyentes que eligen practicarlo. Hay varias razones por las que algunos cristianos consideran el diezmo como una parte importante de su fe y de su comunión con Dios.

      En primer lugar, el diezmo se considera una forma de honrar a Dios y de reconocer que todo lo que tenemos proviene de Él. Es una expresión de gratitud y adoración hacia Dios, y una forma de contribuir al sostenimiento y a la expansión del reino de Dios en la Tierra.

      En segundo lugar, algunos cristianos ven el diezmo como un principio bíblico que trasciende el Antiguo Testamento y se aplica a su vida actual. Creen que el diezmo es una manera de poner a Dios en primer lugar en sus finanzas y de confiar en Él como proveedor.

      Por último, el diezmo también tiene un aspecto práctico para algunos creyentes. Al dar el 10% de sus ingresos, consideran que esto les ayuda a administrar sus finanzas de manera responsable y a evitar el consumismo desenfrenado.

      Es importante señalar que cada creyente tiene la libertad de decidir si desea o no practicar el diezmo. No hay un mandamiento bíblico que obligue a hacerlo, y es una cuestión de conciencia personal y de relación con Dios.

¿Es obligatorio dar el diezmo hoy en día?

      La respuesta a esta pregunta es no. Si bien el diezmo se menciona en la Biblia y fue una práctica importante en la cultura judía, los cristianos no están obligados a cumplirlo hoy en día. En el Nuevo Testamento, Jesús enseñó sobre la importancia de la justicia, la misericordia y la fe, y enfatizó la actitud del corazón al dar.

      Sin embargo, es importante recordar que la enseñanza de Jesús no abolió la ley sino que la cumplió. El Nuevo Testamento nos insta a dar generosamente y con alegría, reconociendo que somos administradores de lo que Dios nos ha dado.

      La importancia de la actitud en el acto de dar

      Más allá de las prácticas específicas del diezmo y las ofrendas, la Biblia nos enseña la importancia de tener la actitud correcta y el corazón adecuado al dar. En 2 Corintios 9:7, Pablo nos dice: «Cada uno dé según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre».

      En otras palabras, Dios está más interesado en la actitud de gratitud y generosidad que en la cantidad exacta que se dona. Él nos llama a dar con alegría y de manera voluntaria, reconociendo que todo lo que tenemos viene de Él. Nuestro enfoque debe estar en honrar a Dios y en bendecir a los demás a través de nuestras donaciones.

¿Cuál es el propósito del diezmo y las ofrendas en la iglesia?

      El diezmo y las ofrendas tienen varios propósitos en la iglesia. En primer lugar, el diezmo y las ofrendas ayudan a financiar el funcionamiento de la iglesia, incluyendo el sostenimiento del personal pastoral y la realización de actividades y programas religiosos.

      Además, el diezmo y las ofrendas también se utilizan para apoyar obras de caridad y causas benéficas en la comunidad. La iglesia tiene la responsabilidad de ayudar a los necesitados y de llevar esperanza y ayuda a los más vulnerables.

      Otro propósito de las donaciones es la expansión de la obra de Dios. El dinero recaudado a través del diezmo y las ofrendas se puede utilizar para la construcción de nuevas instalaciones religiosas, para la evangelización y la misión, y para el desarrollo de programas y proyectos que ayuden a alcanzar a más personas con el mensaje del evangelio.

      El diezmo y las ofrendas cumplen un papel vital en el funcionamiento y la misión de la iglesia, tanto a nivel local como global. Son una manera práctica y concreta de contribuir al avance del reino de Dios y de fortalecer la comunidad de creyentes.

¿Cómo elegir entre dar el diezmo y ofrecer una ofrenda?

      Cuando se trata de elegir entre dar el diezmo y ofrecer una ofrenda, no hay una respuesta única o correcta. Cada creyente tiene la libertad de decidir cómo dar y cuánto dar, según su capacidad y su relación con Dios.

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