La Biblia es un libro lleno de misterios y revelaciones, y uno de los misterios más fascinantes se encuentra en los pasajes que hablan de eventos que ocurrieron «antes de la fundación del mundo». Estas palabras nos llevan a reflexionar sobre el significado de la «fundación» del mundo en la Biblia y cómo esto revela el plan eterno de Dios. Además, nos permiten comprender la existencia eterna de Jesús como Hijo de Dios. Estos destellos bíblicos son de suma importancia para los creyentes, ya que nos brindan consuelo y nos aseguran que tenemos un Salvador eterno. A lo largo de este artículo, exploraremos en profundidad estos fascinantes temas y descubriremos la inmutabilidad del plan de salvación de Dios.

El significado de la «fundación» del mundo en la Biblia

En la Biblia, la palabra «fundación» del mundo se refiere al acto de creación de Dios. En el libro de Génesis, encontramos el relato de cómo Dios creó los cielos y la tierra en seis días y descansó en el séptimo día. Así, la «fundación» del mundo se refiere al comienzo de la existencia de todo lo que conocemos.

Sin embargo, también encontramos en la Biblia referencias a cosas que ocurrieron «antes de la fundación del mundo». Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo puede haber algo que ocurrió antes de que el mundo fuera creado? La respuesta se encuentra en la comprensión del tiempo en el plano divino, que es diferente al tiempo en el que vivimos. Para Dios, el pasado, el presente y el futuro son un todo eterno y no están sujetos a las limitaciones del tiempo que experimentamos. Por lo tanto, cuando se habla de cosas que ocurrieron «antes de la fundación del mundo», se refiere a eventos que tienen lugar en la eternidad pasada, mucho antes de que el mundo físico existiera.

Pasajes bíblicos que hablan de cosas ocurridas «antes de la fundación del mundo»

Hay varios pasajes en la Biblia que hablan de cosas que ocurrieron «antes de la fundación del mundo». Uno de estos pasajes se encuentra en el libro de Efesios, donde el apóstol Pablo escribe: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él» (Efesios 1:3-4). Aquí, Pablo nos revela que fuimos escogidos por Dios antes de que el mundo fuera creado, con el propósito de ser santos y sin mancha en su presencia. Esto nos muestra el plan eterno de Dios y su amor por nosotros, incluso antes de que existiéramos.

Otro pasaje significativo se encuentra en el evangelio de Juan, donde Jesús ora a su Padre, diciendo: «Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera» (Juan 17:5). Jesús habla de la gloria que tuvo con su Padre antes de que el mundo existiera, lo cual nos muestra que su existencia no comenzó con su nacimiento terrenal, sino que siempre ha existido como el Hijo eterno de Dios.

El plan eterno de Dios y la existencia eterna de Jesús como Hijo de Dios

Estos pasajes bíblicos nos revelan el plan eterno de Dios y la existencia eterna de Jesús como Hijo de Dios. Antes de que el mundo existiera, Dios ya tenía un plan para nuestra salvación, nos escogió para ser santos y sin mancha en su presencia. Jesús, como el Hijo eterno de Dios, tuvo una gloria junto a su Padre antes de venir a este mundo. Esto nos muestra que nuestro salvador no es un mero ser humano, sino que es divino y eterno.

La existencia eterna de Jesús es esencial para nuestra salvación, ya que solo un ser divino y sin pecado podría cumplir el sacrificio perfecto necesario para redimirnos de nuestros pecados. Jesús vino a este mundo como el cordero de Dios, dispuesto a dar su vida por nosotros en la cruz, para reconciliarnos con Dios y ofrecernos la vida eterna. Su existencia eterna nos da la certeza de su poder y amor infinitos, y nos consuela en momentos de dificultad y duda.

La importancia de estos destellos bíblicos para los creyentes

Para los creyentes, estos destellos bíblicos son de suma importancia, ya que nos dan una visión más profunda y clara del plan de Dios para nuestra salvación. Nos muestran que Dios nos amó desde antes de la fundación del mundo y nos escogió para ser santos y sin mancha en su presencia. Esto nos llena de gratitud y nos impulsa a vivir vidas dignas de este llamado.

Además, estos destellos bíblicos nos muestran la eternidad de Jesús como Hijo de Dios y nos revelan su papel único y divino en nuestra redención. Saber que tenemos un salvador eterno, que siempre ha existido y siempre existirá, nos da consuelo y esperanza en medio de las pruebas y tribulaciones de esta vida. Podemos confiar en que Jesús nunca nos abandonará y que su amor por nosotros es inmutable.

El consuelo de tener un Salvador eterno

La certeza de tener un Salvador eterno es un gran consuelo para los creyentes. En momentos de dificultad y dolor, sabemos que no estamos solos, que Jesús está con nosotros y nos sostiene. Su existencia eterna nos garantiza que su poder y amor nunca fallarán, y que podemos confiar en él para superar cualquier obstáculo que enfrentemos.

Además, esta certeza nos da paz en cuanto a nuestro destino eterno. Sabemos que, a través de la fe en Jesús, tenemos la promesa de la vida eterna junto a él en el cielo. No importa qué pueda suceder en este mundo temporal, tenemos la seguridad de la salvación eterna y la esperanza de una gloria venidera. Esto nos da fortaleza y nos anima a perseverar en nuestra fe.

La inmutabilidad del plan de salvación de Dios

Estos destellos bíblicos también nos revelan la inmutabilidad del plan de salvación de Dios. Antes de que el mundo fuera creado, Dios ya había determinado que aquellos que creen en él serían salvos y serían santos y sin mancha en su presencia. Esta elección divina no está sujeta a cambios o fluctuaciones, es un plan eterno e inmutable.

Esta certeza nos brinda seguridad y nos libera de la ansiedad y la incertidumbre. Sabemos que nuestra salvación no depende de nuestras propias obras o méritos, sino que es un regalo de Dios, basado en su amor y gracia. No importa cuánto fallemos o nos equivoquemos, podemos descansar en la certeza de que Dios completará la obra que ha comenzado en nosotros y nos llevará a la perfección en su tiempo.

Conclusión

Los destellos bíblicos que hablan de cosas ocurridas «antes de la fundación del mundo» nos revelan el plan eterno de Dios y la existencia eterna de Jesús como Hijo de Dios. Estos destellos son de suma importancia para los creyentes, ya que nos muestran el amor eterno de Dios por nosotros y nos brindan consuelo en medio de las pruebas de esta vida. Saber que tenemos un Salvador eterno nos da paz y esperanza, y nos impulsa a vivir vidas dignas de nuestro llamado. Además, estos destellos nos aseguran de la inmutabilidad del plan de salvación de Dios, dándonos seguridad y liberándonos de la ansiedad y la incertidumbre. Que estos destellos bíblicos nos inspiren a confiar en Dios y a seguir buscando su presencia en cada aspecto de nuestra vida.

Foto del avatar

por David Lopez Garcia

Con un entusiasmo desbordante por la profecía, comparto valiosos conocimientos con la comunidad. Mi objetivo es ofrecer perspectivas reveladoras y fomentar la comprensión profética.