En el pasaje de Mateo 23:37, podemos ver el profundo deseo de Jesús de reunir a los hijos de Jerusalén. Jesús utiliza la metáfora de una gallina y sus polluelos para describir su anhelo de proteger y cuidar a su pueblo. Sin embargo, a pesar de su amor incondicional, el pueblo de Jerusalén muestra resistencia y no permite que Jesús cumpla con su deseo. En este artículo exploraremos el significado de esta metáfora y cómo refleja el amor inquebrantable de Dios por cada uno de nosotros, así como su compromiso de protegernos y acogernos a pesar de nuestros errores.

La Metáfora de la Gallina y sus Polluelos

En el pasaje de Mateo 23:37, Jesús compara su deseo de reunir a los hijos de Jerusalén con la imagen de una gallina que reúne a sus polluelos bajo sus alas. Esta metáfora revela la naturaleza protectora y cuidadosa de Jesús hacia su pueblo. Al igual que una gallina se preocupa por la seguridad y el bienestar de sus crías, Jesús anhela estar cerca de su pueblo y protegerlo de cualquier peligro.

Jesús utiliza esta metáfora para transmitir su amor incondicional y su deseo de cercanía con su pueblo. Al igual que una madre gallina clama a sus polluelos para que se refugien bajo sus alas, Jesús clama a los habitantes de Jerusalén para que se acerquen a él y encuentren seguridad y protección en su amor.

La Resistencia del Pueblo de Jerusalén

A pesar del profundo deseo de Jesús de reunir a los hijos de Jerusalén y protegerlos como una madre gallina protege a sus polluelos, el pueblo muestra resistencia. En lugar de acoger el amor y la protección de Jesús, rechazan su oferta y continúan en su camino de incredulidad y desobediencia.

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Esta resistencia es sintomática de la dinámica entre Dios y la humanidad a lo largo de la historia. A menudo, nos resistimos al amor y la protección de Dios debido a nuestra terquedad y deseo de seguir nuestros propios caminos. A pesar de nuestros errores y falta de entendimiento, Dios continúa amándonos y deseando reunirnos bajo su protección y cuidado.

El Amor Incondicional de Dios por Sus Hijos

El pasaje de Mateo 23:37 nos muestra el amor incondicional de Dios por sus hijos. A pesar de la resistencia del pueblo de Jerusalén, Jesús continúa deseando protegerlos y reunirlos bajo su amoroso cuidado. Este amor incondicional no está basado en nuestros méritos o acciones, sino en la naturaleza misma de Dios, que es amor.

El amor de Dios es eterno y no puede ser separado de nosotros. No importa qué tan lejos nos hayamos alejado de su voluntad o qué errores hayamos cometido, Dios siempre nos espera con los brazos abiertos. Como una madre que espera pacientemente a su hijo pródigo, Dios nos acoge y nos perdona, deseando que nos acerquemos a él y experimentemos su amor transformador.

El Compromiso de Dios en Relaciones Leales

Uno de los aspectos destacados en el pasaje de Mateo 23:37 es el compromiso de Dios en relaciones leales con sus hijos. Aunque el pueblo de Jerusalén muestra resistencia, Jesús no se da por vencido en su deseo de reunirlos bajo su protección. Este compromiso refleja la fidelidad y el compromiso inmutable de Dios hacia nosotros.

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A menudo, en nuestras relaciones humanas, experimentamos altibajos y momentos de decepción. Sin embargo, el compromiso de Dios con nosotros es diferente. Su compromiso en nuestras vidas y su deseo de protegernos y cuidarnos es constante y no depende de nuestras acciones o deseos. Dios está siempre presente, listo para reunirnos como una madre gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas.

El Amor de Dios más Fuerte que el de una Madre

El amor y la protección de una madre hacia sus hijos son considerados uno de los amores más fuertes y poderosos en la naturaleza humana. Sin embargo, el amor de Dios supera incluso este amor maternal. El amor de Dios es infinito y abarca todos los aspectos de nuestra vida.

Cuando Jesús habla de su deseo de reunir a los hijos de Jerusalén como una madre gallina reúne a sus polluelos, está comparando su amor con el amor más fuerte y protector que conocemos. Esto muestra el amor sin límites de Dios por cada uno de nosotros y su disposición de protegernos y cuidarnos en todas las circunstancias.

La Acogida y Protección de Dios a Pesar de Nuestros Errores

A lo largo de nuestras vidas, cometemos errores y nos alejamos de la voluntad de Dios. Sin embargo, a pesar de nuestras faltas, Dios continúa deseando acogernos y protegernos. Su amor y su deseo de reunirnos como una gallina reúne a sus polluelos no se ven disminuidos por nuestras imperfecciones.

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Cuando nos alejamos de Dios, a menudo experimentamos sentimientos de culpa y vergüenza. Sin embargo, en lugar de alejarse de nosotros, Dios se acerca aún más. Él nos perdona y nos invita a acercarnos a él para recibir su amor y protección. No importa qué errores hayamos cometido, Dios está siempre dispuesto a protegernos y reconciliarnos con él.

Conclusión

El pasaje de Mateo 23:37 nos muestra el profundo deseo de Jesús de reunir a los hijos de Jerusalén y protegerlos como una madre gallina protege a sus polluelos. A pesar de la resistencia del pueblo de Jerusalén, el amor de Dios nunca se desvanece. Su compromiso en relaciones leales y su amor incondicional son más fuertes que cualquier otro amor que podamos experimentar.

En nuestros propios caminos de incredulidad y desobediencia, Dios continúa buscándonos y deseando reunirnos bajo su amoroso cuidado. No importa cuán lejos nos hayamos alejado, podemos estar seguros de que Dios siempre nos espera con los brazos abiertos, listo para protegernos y acogernos como una madre gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas.

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por Carlos Martín Sánchez

En mi papel como ferviente experto en teología, ofrezco valiosos conocimientos a la comunidad. Busco compartir perspectivas iluminadoras y fomentar la comprensión teológica.