El capítulo 12 de Mateo nos brinda un valioso contexto sobre el ministerio terrenal de Jesús. En este capítulo, Jesús realiza enseñanzas fundamentales y se enfrenta a los fariseos, confrontándolos por su rechazo y falta de reconocimiento hacia Él. Una de las afirmaciones más poderosas de Jesús se encuentra en el versículo 30, donde dice: «El que no está conmigo, está contra mí».

El contexto del capítulo 12 de Mateo en el ministerio terrenal de Jesús

Para comprender plenamente el significado de la afirmación de Jesús y su confrontación a los fariseos, es necesario entender el contexto en el que se encuentra. En los capítulos anteriores, Jesús ha estado realizando milagros y enseñando a multitudes, proclamando el Reino de Dios y revelando su identidad como el Mesías prometido. Sin embargo, a pesar de los indiscutibles signos y prodigios que realiza, algunos líderes religiosos, como los fariseos, se muestran incrédulos y rechazan a Jesús.

En el capítulo 12, Jesús realiza varios milagros, como sanar a un hombre con una mano paralizada y expulsar un demonio, lo que provoca aún más asombro y admiración entre el pueblo. Sin embargo, los fariseos, en lugar de reconocer la autoridad divina de Jesús, tratan de desacreditarlo atribuyendo su poder a Satanás. Jesús, consciente de su rechazo, decide confrontar directamente a los fariseos y confrontar su incredulidad.

La afirmación de Jesús: «el que no está conmigo, está contra mí»

En el versículo 30 del capítulo 12 de Mateo, Jesús hace una afirmación contundente: «El que no está conmigo, está contra mí». Con estas palabras, Jesús establece una clara dicotomía entre aquellos que están a favor de Él y aquellos que están en su contra. No hay neutralidad en la posición de Jesús, ya que su mensaje y su misión divina son de suma importancia para la salvación de la humanidad.

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Jesús está dejando claro que no se puede simplemente permanecer indiferente o ambiguo ante su llamado. Uno debe elegir estar a favor de Él o estar en contra de Él. No hay punto intermedio. Esta afirmación de Jesús nos hace reflexionar sobre la importancia de la toma de decisiones respecto a nuestra relación con Él.

La confrontación de Jesús a los fariseos por rechazarlo

En el capítulo 12 de Mateo, se relata la confrontación de Jesús a los fariseos por su rechazo y falta de reconocimiento hacia Él. Después de que Jesús realiza un milagro notable al sanar a un hombre con una mano paralizada en el día de reposo, los fariseos comienzan a conspirar en su contra y a considerarlo como un blasfemo.

Jesús, al tener conocimiento de sus intenciones, decide enfrentar a los fariseos directamente y exponer su hipocresía. En el versículo 34, Jesús les dice: «¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar cosas buenas, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca». Con estas palabras, Jesús expone la hipocresía de los fariseos y cuestiona su rectitud.

Jesús continúa confrontándolos en los versículos siguientes, señalando que los fariseos buscan señales y prodigios como prueba de su Mesías, pero Él les dice que tan solo les dará la señal del profeta Jonás. A través de esta confrontación, Jesús deja en claro que los fariseos, al rechazarlo y oponerse a su mensaje, están colocándose en una posición en contra de Él.

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La atribución del poder de Jesús a Satanás y su respuesta

Uno de los momentos más destacados del capítulo 12 de Mateo es cuando los fariseos, en un intento de desacreditar a Jesús, atribuyen su poder para expulsar demonios a Satanás. En el versículo 24, los fariseos dicen: «Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios».

Este ataque de los fariseos es sumamente grave, ya que están atribuyendo el poder y la autoridad de Jesús al mismísimo Satanás. Sin embargo, Jesús responde de manera enérgica y contundente en los versículos 25 y 26: «Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?».

Con estas palabras, Jesús expone la lógica absurda de la acusación de los fariseos. Él les dice que si estuviera en alianza con Satanás, entonces estaría luchando en contra de sí mismo. Además, también les advierte que aquellos que atribuyen el poder de Dios a Satanás, están cometiendo un pecado imperdonable, el blasfemar contra el Espíritu Santo.

La elección presentada por Jesús: reconocerlo como el Mesías o rechazarlo y estar en contra de él

A lo largo del capítulo 12 de Mateo, Jesús presenta a las personas con una elección clara y definida. Él les muestra que hay dos opciones: reconocerlo como el Mesías prometido, el Hijo de Dios, o rechazarlo y colocarse en una posición en contra de Él. Jesús no deja lugar para la ambigüedad o la neutralidad en cuanto a su persona y su mensaje.

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En el versículo 30, Jesús dice: «El que no está conmigo, está contra mí». Con estas palabras, Jesús deja claro que cada individuo debe tomar una postura con respecto a Él. No hay lugar para la indiferencia, ya que estar indiferente significa estar en contra de Jesús. Es una elección que tiene implicaciones eternas.

Jesús nos invita a reconocerlo como el Mesías, a creer en Él y a aceptar su mensaje de salvación. Él nos ofrece la oportunidad de ser parte de su Reino y experimentar una relación transformadora con Dios. Sin embargo, también nos advierte de las consecuencias de rechazarlo y estar en contra de Él. Esta elección es personal y requiere una respuesta individual.

Aplicación de la enseñanza de Jesús a nuestra vida hoy en día

La enseñanza de Jesús en el capítulo 12 de Mateo sigue siendo relevante y aplicable en nuestra vida hoy en día. Al igual que los fariseos, enfrentamos decisiones cruciales en cuanto a nuestra postura hacia Jesús. No podemos quedarnos en la ambigüedad o la indiferencia, sino que debemos tomar una decisión clara.

La afirmación de Jesús en el versículo 30: «El que no está conmigo, está contra mí», nos desafía a examinar nuestra relación con Él. ¿Estamos realmente a favor de Jesús o estamos en contra de Él? ¿Hemos reconocido su autoridad divina y hemos aceptado su mensaje de salvación? ¿Somos seguidores comprometidos de Jesús o simplemente espectadores pasivos?

Es importante recordar que nuestra respuesta a Jesús tiene implicaciones eternas. Estar a favor de Jesús implica someter nuestra vida a su voluntad, confiar en Él y seguir sus enseñanzas. Significa vivir una vida de obediencia y amor hacia Dios y hacia los demás. Por otro lado, estar en contra de Jesús implica rechazar su autoridad y su mensaje de salvación, lo que nos aleja de la gracia y la vida eterna.

El capítulo 12 de Mateo nos presenta la enseñanza de Jesús sobre estar a favor o en contra de Él. Jesús confronta a los fariseos por su rechazo y atribución errónea de su poder. Él nos presenta una elección clara y define las consecuencias de nuestra postura hacia Él. Esta enseñanza sigue siendo relevante hoy en día y nos desafía a examinar nuestra relación con Jesús. ¿Estamos realmente a favor de Él o estamos en su contra? La respuesta a esta pregunta determina nuestro destino eterno.

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por Carlos Martín Sánchez

En mi papel como ferviente experto en teología, ofrezco valiosos conocimientos a la comunidad. Busco compartir perspectivas iluminadoras y fomentar la comprensión teológica.