Poner la mente en las cosas de arriba – Colosenses 3:2

El pasaje de Colosenses 3:2 nos exhorta a poner nuestra mente en las cosas de arriba, en lugar de enfocarnos en las cosas terrenales. Esta declaración representa una llamada a hacer un cambio radical en nuestra forma de pensar y vivir. En el contexto de la carta a los colosenses, el apóstol Pablo está animando a los creyentes a apartarse de las influencias terrenales y enfocarse en las verdades eternas y celestiales.

La relevancia de Colosenses 3:2 en el contexto de la epístola

El libro de Colosenses fue escrito por el apóstol Pablo para exhortar y enseñar a la iglesia en Colosas. En esta carta, Pablo aborda los falsos maestros y enseña sobre la supremacía de Cristo y la suficiencia de su obra redentora. En el capítulo 3, Pablo hace un llamado a los creyentes a ser transformados en su forma de vida y a vivir en armonía con los principios divinos.

El versículo 2 de este capítulo es un llamado específico para que los creyentes pongan su mente en las cosas de arriba y no en las terrenales. Esta exhortación es un recordatorio de que nuestra ciudadanía verdadera está en el cielo y no en este mundo. Al enfocarnos en las realidades celestiales, somos recordados de nuestra identidad como hijos de Dios y de nuestra llamada a vivir de acuerdo con los estándares divinos.

La importancia de poner la mente en las cosas de arriba

Cuando Pablo nos insta a poner nuestra mente en las cosas de arriba, nos está llamando a tener una perspectiva celestial en nuestra vida cotidiana. Esto implica tener una mentalidad centrada en Dios y en su voluntad para nosotros. Al hacerlo, evitamos ser influenciados por los valores terrenales y nos abrimos a la dirección del Espíritu Santo.

Tal vez te interesaPresencia en el Señor: Descubriendo su significadoPresencia en el Señor: Descubriendo su significado

Poner nuestra mente en las cosas de arriba nos ayuda a:
1. Recordar nuestra verdadera identidad: Al enfocarnos en las cosas de arriba, recordamos que somos hijos amados de Dios, redimidos por el sacrificio de Cristo. Esto nos da confianza y nos capacita para vivir de acuerdo con nuestra identidad en Cristo.
2. Cambiar nuestra perspectiva: Al centrarnos en las cosas eternas, nuestras preocupaciones terrenales se vuelven insignificantes. Comenzamos a ver las circunstancias desde la perspectiva divina y experimentamos la paz que sobrepasa todo entendimiento.
3. Rendir nuestras vidas a Dios: Al poner nuestra mente en las cosas de arriba, permitimos que Dios defina nuestras prioridades y dirigir nuestros caminos. Renunciamos al control propio y nos sometemos a su voluntad, viviendo en obediencia y con propósito.
4. Desarrollar un carácter transformado: Al ser transformados por la renovación de nuestra mente, como nos dice Romanos 12:2, nos volvemos más como Cristo en nuestro carácter y comportamiento. Esto nos permite ser testigos efectivos de su amor y gracia en medio del mundo.

El desafío de enfocarnos en lo celestial en medio de un mundo terrenal

En un mundo obsesionado con el éxito, el poder y la riqueza, poner nuestra mente en las cosas de arriba puede parecer un desafío abrumador. Estamos constantemente bombardeados con mensajes que promueven el individualismo, el materialismo y la satisfacción personal. Sin embargo, como creyentes, somos llamados a vivir una vida contracultural, fundamentada en los principios divinos.

El desafío de enfocarnos en lo celestial surge cuando nos enfrentamos a tentaciones y distracciones terrenales. El apóstol Pablo reconoció esta lucha interna cuando escribió en Romanos 7:19: «Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago». Sin embargo, a pesar de nuestras limitaciones, Dios nos ha dado las herramientas necesarias para mantener nuestra mente fija en las cosas de arriba.

Estrategias para poner nuestra mente en las cosas de arriba

A continuación, exploraremos algunas estrategias prácticas que podemos implementar para mantener nuestra mente enfocada en lo celestial:

Tal vez te interesaPromesa de Dios: Nunca te dejaré ni desampararé (Hebreos 13:5)Promesa de Dios: Nunca te dejaré ni desampararé (Hebreos 13:5)

1. Estudiar y meditar en las Escrituras: La Palabra de Dios es una fuente inagotable de enseñanza y dirección. Al dedicar tiempo diario a estudiar y meditar en las Escrituras, nos sumergimos en la verdad de Dios y renovamos nuestra mente. Esto implica leer la Biblia, reflexionar sobre su significado y aplicarlo a nuestras vidas.

2. Asistir a la iglesia regularmente: La comunidad de creyentes desempeña un papel vital en nuestra vida espiritual. Al asistir a la iglesia regularmente, somos enseñados y alentados por la predicación de la Palabra, la adoración corporativa y la comunión con otros creyentes. La iglesia nos ayuda a mantener nuestra perspectiva en las cosas de arriba y nos brinda apoyo en nuestra caminata cristiana.

3. Escuchar música edificante: La música tiene un poderoso impacto en nuestras emociones y pensamientos. Al elegir escuchar música que nos acerque a Dios y nos inspire espiritualmente, estamos llenando nuestras mentes con verdades bíblicas y elevando nuestro espíritu.

4. Leer materiales que nos acerquen a Dios: Existen muchos libros, devocionales y recursos cristianos que pueden ayudarnos a profundizar en nuestro conocimiento de Dios y su Palabra. Al leer estos materiales, somos desafiados y equipados espiritualmente para mantener nuestra mente en las cosas de arriba.

Tal vez te interesaQué dice la Biblia sobre los incrédulosQué dice la Biblia sobre los incrédulos

Contraste entre los valores terrenales y los valores divinos

Cuando decidimos poner nuestra mente en las cosas de arriba, estamos eligiendo adoptar los valores y principios de Dios en lugar de los valores terrenales. Estos dos sistemas de creencias son fundamentalmente diferentes y a menudo están en conflicto.

Los valores terrenales son impulsados por el egoísmo, el individualismo y la búsqueda de la satisfacción personal. Se basan en la idea de que la felicidad y el éxito se encuentran en la acumulación de riquezas, el reconocimiento social y la realización personal. Estos valores pueden ser seductores, pero en última instancia, conducen a la insatisfacción y vacío espiritual.

En contraste, los valores divinos se basan en el amor, la humildad y el servicio sacrificial. Estos valores nos llaman a amar a Dios y amar al prójimo, a negarnos a nosotros mismos y a buscar la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestra vida. Al vivir de acuerdo con estos valores, experimentamos una profunda paz y alegría que provienen de una conexión íntima con nuestro Creador.

Los resultados de poner la mente en las cosas de arriba

Cuando elegimos poner nuestra mente en las cosas de arriba, comenzamos a vivir de acuerdo con los estándares de Dios y somos transformados en el proceso. Al dejar de lado los valores terrenales y adoptar los valores divinos, experimentamos un cambio profundo en nuestra forma de pensar, relacionarnos y actuar.

Al poner nuestra mente en las cosas de arriba, nos encontramos con los siguientes resultados:

1. Vivir de acuerdo con los estándares de Dios: Al alinear nuestros pensamientos y acciones con los principios divinos, vivimos una vida que complace a Dios y es un testimonio del poder transformador de Cristo en nosotros.

2. Experimentar paz y gozo: Al centrarnos en las cosas de arriba, encontramos una paz profunda y un gozo que no depende de las circunstancias externas. Esta paz y gozo provienen de nuestra relación cercana con Dios y de saber que estamos viviendo en su voluntad.

3. Ser un testimonio efectivo: Cuando estamos enfocados en las cosas de arriba, somos más capaces de amar y servir a los demás de manera desinteresada. Nuestra forma de vida se convierte en un testimonio poderoso del amor y la gracia de Dios, y atrae a otros hacia él.

4. Experimentar transformación interior: El poner nuestra mente en las cosas de arriba nos lleva a un proceso de transformación interior, donde nuestro carácter se moldea a la imagen de Cristo. Somos liberados de las cadenas del pecado y capacitados para vivir una vida de santidad y propósito.

Conclusión: Comprometiéndonos a poner nuestra mente en las cosas de arriba

La exhortación de Colosenses 3:2 es un llamado a alejarnos de las distracciones y seducciones del mundo y enfocarnos en lo que es verdaderamente importante. Cuando ponemos nuestra mente en las cosas de arriba, experimentamos una transformación profunda que impacta cada área de nuestras vidas.

Aunque el desafío de enfocarnos en lo celestial puede parecer abrumador en medio de un mundo terrenal, no estamos solos en esta lucha. El Espíritu Santo nos capacita y nos guía a medida que buscamos intencionalmente poner nuestra mente en las cosas de arriba.

Que podamos comprometernos hoy a hacer de este versículo una realidad en nuestras vidas. Que nuestra mente esté llena de pensamientos celestiales y nuestro corazón esté centrado en la voluntad de Dios. Al hacerlo, experimentaremos la plenitud de vida que solo se encuentra al poner nuestra mente en las cosas de arriba.