¿Por qué Isaías 45:7 dice que Dios creó el mal y el bien?

¿Por qué Isaías 45:7 dice que Dios creó el mal y el bien? Esta pregunta ha desconcertado a muchos a lo largo de los años. Sin embargo, para comprender plenamente el significado de este versículo, es importante analizar su contexto dentro del pasaje más amplio de Isaías 45:1-7. En este pasaje, el profeta Isaías ve a Dios llamando y ungir a Ciro de Persia, un rey pagano, como su instrumento elegido para cumplir su propósito divino. Esto revela el control soberano de Dios sobre todas las cosas, incluyendo el mal y el bien.

Dios ungir a Ciro como instrumento elegido

En el contexto de Isaías 45:1-7, Dios revela su plan para usar a Ciro, un rey pagano, para cumplir sus propósitos. El versículo 1 dice: «Así dice el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomo por su diestra para someter naciones delante de él y desatar lomos de reyes, para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán». Esto muestra claramente que Dios tiene el poder de levantar y utilizar a quien Él desee para llevar a cabo sus planes.

Este llamado y ungimiento de Ciro como instrumento elegido de Dios es una muestra del control soberano de Dios sobre todas las cosas. Aunque Ciro no conocía al Señor y no le reconocía como su Dios, fue elegido por Dios para llevar a cabo su obra. Esto demuestra que Dios tiene el poder de utilizar incluso a aquellos que no conocen su nombre para cumplir sus propósitos divinos.

El control soberano de Dios en todas las cosas

La elección de Dios de usar a Ciro como su instrumento elegido para someter naciones revela su control soberano sobre todas las cosas. Dios tiene el poder de levantar y derribar reyes y gobernantes según su voluntad. Él puede utilizar incluso a aquellos que no le conocen o rechazan su existencia para llevar a cabo sus planes.

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Esta verdad es un recordatorio poderoso de la supremacía de Dios sobre todas las cosas. Él no solo tiene el poder de crear el bien, sino también el poder de permitir o utilizar el mal para cumplir su voluntad. Sin embargo, es importante distinguir entre el mal moral y la calamidad o adversidad. Dios no crea el mal moral, sino que permite que los seres humanos, en su libre albedrío, tomen decisiones que resulten en el mal moral. Por otro lado, Dios, en su control soberano, puede utilizar calamidades o adversidades para llevar a cabo su plan divino.

Interpretación de la palabra «mal» en Isaías 45:7

En Isaías 45:7, la palabra hebrea traducida como «mal» es «ra» y puede tener varios significados, entre ellos calamidad, adversidad o incluso mal moral. Para comprender completamente el significado de este versículo, es importante considerar su contexto y la forma en que se utiliza esta palabra en otros pasajes de la Biblia.

Dios no es el autor del mal moral, ya que su naturaleza es pura y perfecta. Sin embargo, puede permitir que las calamidades y adversidades ocurran en el mundo para llevar a cabo su voluntad. En este sentido, podemos entender el «mal» mencionado en Isaías 45:7 como calamidades o adversidades que Dios permite o utiliza para cumplir su propósito.

Distinción entre mal moral y calamidad/adversidad

Es importante hacer una distinción clara entre el mal moral y la calamidad o adversidad mencionada en Isaías 45:7. El mal moral se refiere a las acciones que contradicen la voluntad y los principios de Dios, como el pecado, la maldad y la injusticia. Dios no es el autor de este mal moral, ya que es contrario a su naturaleza perfecta y santa.

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Por otro lado, la calamidad o adversidad se refiere a situaciones difíciles o desafortunadas que pueden ocurrir en la vida, como desastres naturales, enfermedades o conflictos. Estas calamidades o adversidades pueden ser permitidas o incluso utilizadas por Dios para llevar a cabo su plan divino, aunque no son su voluntad original.

Dios, en su sabiduría infinita, puede utilizar las calamidades o adversidades para disciplinar, refinar o redirigir a su pueblo. Aunque estas situaciones pueden ser dolorosas o difíciles, Dios puede usarlas para su gloria y para el bien de aquellos que le aman y le obedecen.

Dios usando calamidades para cumplir su voluntad

A través de la Biblia, vemos ejemplos de cómo Dios utiliza las calamidades o adversidades para llevar a cabo su voluntad. Por ejemplo, en el libro de Génesis, vemos cómo Dios utilizó el diluvio para eliminar la maldad de la tierra y preservar a Noé y su familia. En el libro de Job, vemos cómo Dios permitió la adversidad en la vida de Job para probar su fe y revelar su poder y gloria.

También vemos cómo Dios utilizó el exilio de Israel como una forma de disciplina y corrección para su pueblo. A través de las calamidades y adversidades que enfrentaron, Dios buscaba que su pueblo se volviera a Él y se arrepintiera de su maldad.

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Además, en el Nuevo Testamento, vemos cómo Dios utilizó la persecución y el sufrimiento de los primeros cristianos para expandir el evangelio y fortalecer su iglesia. A lo largo de la historia de la iglesia, vemos cómo Dios ha utilizado calamidades y adversidades para purificar a su pueblo y fortalecer su testimonio en el mundo.

Confianza en que todas las cosas trabajan para el bien

Aunque puede ser difícil de entender y aceptar, los creyentes pueden confiar en que todas las cosas, incluso las calamidades y adversidades, trabajan juntas para el bien de aquellos que aman a Dios. Esto se refleja en la promesa de Romanos 8:28: «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito».

Esta promesa es un recordatorio de la fidelidad de Dios y su capacidad de utilizar incluso las situaciones más difíciles para nuestro bien y su gloria. Aunque no siempre entendamos el propósito o la razón detrás de las calamidades y adversidades que enfrentamos, podemos confiar en que Dios tiene un plan y un propósito más allá de nuestra comprensión humana.

Como creyentes, nuestra confianza no está en las circunstancias externas o en nuestra propia fuerza, sino en el carácter y la fidelidad de Dios. Podemos confiar en que Él está obrando en y a través de todas las cosas para cumplir su propósito y llevarnos a la plenitud de su plan para nuestras vidas.

Conclusión y aplicación para los creyentes

La afirmación de Isaías 45:7 de que Dios crea el mal y el bien debe ser entendida dentro del contexto más amplio de las Escrituras. Dios, en su soberanía, tiene el poder de utilizar incluso las calamidades y adversidades para cumplir su voluntad. Sin embargo, es importante distinguir entre el mal moral, que va en contra de la naturaleza de Dios, y las calamidades o adversidades que Dios permite o utiliza para su propósito divino.

Los creyentes pueden encontrar consuelo y fortaleza en la certeza de que Dios está en control y trabaja todas las cosas para su bien. Podemos confiar en que Él tiene un plan y un propósito más allá de nuestra comprensión humana, y que Él está obrando en y a través de todas las cosas para cumplir su voluntad.

En lugar de temer o desesperar en medio de las dificultades de la vida, podemos aferrarnos a la promesa de Romanos 8:28 y confiar en que Dios está obrando para nuestro bien. Podemos buscar su guía y dirección en medio de las adversidades, confiando en que Él nos llevará a través de ellas y nos fortalecerá a lo largo del camino.

En última instancia, la pregunta de por qué Isaías 45:7 dice que Dios creó el mal y el bien nos recuerda la grandeza y el misterio de nuestro Dios. Aunque no siempre podamos entender o explicar plenamente sus caminos, podemos confiar en su carácter y fidelidad. Podemos confiar en su capacidad para obrar todas las cosas para nuestro bien y su gloria. Que esto sea un recordatorio poderoso de nuestro llamado a confiar en Él en todas las circunstancias de la vida.