En el Nuevo Testamento de la Biblia encontramos enseñanzas claras y directas de Jesús sobre diversas cuestiones relacionadas con la sexualidad humana. Jesús, como el Hijo de Dios y el Salvador de la humanidad, ofreció una perspectiva única y trascendental sobre este tema delicado.

Jesús y su enseñanza sobre la sexualidad humana

Desde el principio de su ministerio, Jesús enfatizó la importancia de la pureza sexual y la castidad. En el Evangelio de Mateo, capítulo 5, versículos 27-28, Jesús dice: «Habéis oído que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón». Aquí Jesús amplía el alcance del mandamiento de no cometer adulterio a la intención y los deseos del corazón humano. En otras palabras, Jesús no solo condena la acción del adulterio, sino también los pensamientos y deseos impuros. Esto muestra la importancia que Jesús da a la sexualidad humana y a la pureza de corazón.

Jesús y la importancia del matrimonio heterosexual

Además de enseñar sobre la pureza sexual, Jesús también se pronuncia claramente sobre el matrimonio heterosexual. En el Evangelio de Mateo, capítulo 19, versículos 4-6, Jesús dice: «¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre». Aquí, Jesús establece claramente que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, y que esta unión debe ser indisoluble. Este enfoque exclusivamente heterosexual del matrimonio respalda la enseñanza bíblica tradicional y continúa siendo relevante en la actualidad.

El contexto cultural y moral del Nuevo Testamento en relación a la homosexualidad

Es importante entender el contexto cultural y moral en el que se escribieron los textos del Nuevo Testamento para comprender mejor las enseñanzas de Jesús sobre la homosexualidad. En la antigua sociedad greco-romana, la homosexualidad era aceptada y practicada ampliamente. Sin embargo, el judaísmo, del cual Jesús era parte, consideraba esta práctica como pecaminosa.

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En los escritos del Nuevo Testamento, se encuentran varias referencias que condenan la homosexualidad como una práctica pecaminosa. Además, las cartas del apóstol Pablo, como la de Romanos 1:26-27 y 1 Corintios 6:9-10, mencionan explícitamente la homosexualidad junto con otros pecados. Estas referencias reflejan la postura moral y cultural del contexto en el que Jesús vivió y enseñó.

Las referencias directas sobre la homosexualidad en los escritos del Nuevo Testamento

Aunque Jesús no abordó específicamente el tema de la homosexualidad en sus enseñanzas registradas en los Evangelios, las cartas de los apóstoles y otros autores del Nuevo Testamento sí lo mencionan directamente. El apóstol Pablo, en particular, se refiere a la homosexualidad como una práctica pecaminosa en varias ocasiones.

En Romanos 1:26-27, Pablo escribe: «Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres». Aquí, Pablo condena claramente la práctica homosexual como algo contra naturaleza y vergonzoso.

En 1 Corintios 6:9-10, Pablo menciona la homosexualidad junto con otros pecados, diciendo: «¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios». En esta lista de pecados, la homosexualidad se menciona claramente como una práctica que excluye a las personas del reino de Dios.

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La interpretación de las enseñanzas de Jesús sobre la homosexualidad

Dado que Jesús no abordó específicamente el tema de la homosexualidad en sus enseñanzas, su postura se puede inferir de su enseñanza sobre el matrimonio heterosexual y su énfasis en la pureza sexual. La interpretación tradicional de la Iglesia ha sido que Jesús respaldó la visión judía del matrimonio entre un hombre y una mujer y consideró la homosexualidad como una práctica pecaminosa.

Es importante tener en cuenta que la interpretación de las enseñanzas de Jesús sobre la homosexualidad puede variar entre las diferentes tradiciones y denominaciones cristianas. Algunos pueden argumentar que Jesús estaba hablando específicamente sobre la realidad cultural y moral de su tiempo, y que estas enseñanzas pueden ser reinterpretadas a la luz de la comprensión moderna de la sexualidad.

La posibilidad de perdón y transformación para aquellos que luchan con la homosexualidad

Aunque el Nuevo Testamento condena la práctica de la homosexualidad, también ofrece esperanza y perdón para aquellos que luchan con esta atracción o comportamiento. Jesús se ofrece a sí mismo como el Salvador de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o inclinaciones pecaminosas.

La Biblia enseña que a través del arrepentimiento y de la fe en Jesús, todos los pecados pueden ser perdonados y superados. La homosexualidad no es diferente en este sentido. Aquellos que luchan con esta atracción o comportamiento pueden buscar la transformación y la sanidad a través de una relación personal con Jesús.

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Es importante recordar que la lucha contra la atracción o el comportamiento homosexual no siempre conduce a la heterosexualidad. Algunas personas pueden continuar experimentando atracción hacia el mismo sexo a pesar de su relación con Jesús. Sin embargo, lo que importa es que se esfuercen por vivir una vida de acuerdo con los principios bíblicos y busquen la voluntad de Dios en sus vidas.

La importancia del amor y la compasión hacia las personas LGBT+ según el ejemplo de Jesús

En todas sus enseñanzas y acciones, Jesús siempre mostró amor y compasión hacia las personas, sin importar su situación o pecado. Aunque Jesús enseñó claramente sobre la sexualidad heterosexual y condenó la práctica de la homosexualidad, también mostró amor y aceptación hacia las personas que se encontraban en situaciones pecaminosas.

Jesús se acercaba a los marginados y excluidos de la sociedad, mostraba compasión hacia los pecadores y les ofrecía una oportunidad de arrepentimiento y transformación. Siguiendo su ejemplo, los cristianos deben mostrar amor y compasión hacia las personas LGBT+, reconociendo que todos somos pecadores necesitados de la gracia y el perdón de Jesús.

Rechazando la homosexualidad sin rechazar a las personas

Es importante distinguir entre rechazar la práctica de la homosexualidad y rechazar a las personas LGBT+. Como cristianos, podemos y debemos rechazar y condenar el pecado en todas sus formas, incluida la homosexualidad, pero siempre amando y respetando a las personas como seres creados a imagen de Dios.

No debemos permitir que nuestras convicciones sobre la sexualidad nos lleven a tratar a las personas LGBT+ con odio, discriminación o falta de respeto. Debemos recordar que todos somos seres humanos con dignidad y valor intrínsecos, y debemos tratar a los demás con amor y respeto, independientemente de su orientación sexual.

La respuesta de la Iglesia a las personas LGBT+: inclusión, apoyo y restauración

La Iglesia tiene la responsabilidad de responder a las personas LGBT+ de una manera que refleje el amor y la verdad de Jesús. Esto implica ofrecer inclusión, apoyo y orientación en el camino de la sanidad y la restauración.

La inclusión significa que todas las personas, sin importar su orientación sexual, son bienvenidas en la iglesia y se les da la oportunidad de experimentar la gracia y el amor de Jesús. En lugar de excluir o marginar a las personas LGBT+, la iglesia debe buscar formas de acogerlos y ofrecerles comunidad y cuidado.

El apoyo implica caminar junto a las personas LGBT+ en su viaje de fe, brindándoles recursos, enseñanza bíblica y ayuda para lidiar con los desafíos que enfrentan. La iglesia debe estar dispuesta a escuchar y aprender de las experiencias de las personas LGBT+, y responder con comprensión y compasión.

La restauración es el proceso de ayudar a las personas LGBT+ que desean buscar una vida en conformidad con la voluntad de Dios. Esto implica ofrecer oración, asesoramiento y apoyo para aquellos que buscan vivir una vida de pureza y santidad sexual. La restauración no significa necesariamente cambiar la orientación sexual de una persona, sino más bien buscar la transformación y el crecimiento espiritual a través de una relación íntima con Jesús.

Conclusión: la esperanza de redención y transformación en Jesús para todas las personas

Aunque la Biblia condena la homosexualidad y Jesús no abordó directamente el tema, su mensaje de amor, perdón y redención ofrece esperanza para todas las personas, incluidas las personas LGBT+. Jesús vino a este mundo a buscar y salvar a los perdidos, y esto incluye a todas las personas, sin importar su orientación sexual.

Es importante que la Iglesia ofrezca un lugar seguro y acogedor para todas las personas, incluidas las personas LGBT+, donde puedan experimentar el amor y la gracia de Jesús. Al mismo tiempo, la iglesia no debe comprometer la verdad bíblica y las enseñanzas de Jesús sobre la sexualidad. Debemos buscar la guía del Espíritu Santo para asegurarnos de que estamos equilibrando adecuadamente el amor y la verdad en nuestra respuesta a las personas LGBT+.

Jesús nos llama a amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos, a mostrar compasión y gracia, y a buscar la verdad en todos los aspectos de nuestras vidas. Esta llamada es válida en todos los temas, incluida la sexualidad. Que podamos seguir el ejemplo de Jesús, viviendo y compartiendo su amor y verdad en todo lo que hacemos.

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por Ana Perez Diaz

Apasionada por la ética cristiana, aporto una perspicacia valiosa a la comunidad. Mi propósito es difundir perspectivas esclarecedoras y promover una comprensión más profunda de los principios morales cristianos.